Ars Modulor · Ranivilu Art Gallery, Miami, 2016

Los ecos de color de Inés Silva

Susana Benko

Inés Silva es artista plástico y arquitecto, doble condición que conviene saber para tener una mejor apreciación de su obra artística. En efecto, ella consolida fundamentos de ambas disciplinas lo que le permite alterar –o vulnerar– estructuras dadas para crear otras nuevas de manera creativa e ilimitada. Esto es posible no sólo por su profundo conocimiento de la geometría y de la proporcionalidad (sección áurea o Divina Proporción), sino también por el tratamiento que da a los diversos elementos expresivos que conforman su obra. Todo ello en consonancia con el dominio de procedimientos técnicos que derivan de un uso sensible de la tecnología.

En Ars Modulor, título de esta exposición, Inés hace referencia al sistema de medida propuesto por Le Corbusier. Éste consiste en tomar como punto de partida la medida del hombre, –al igual que en la sección áurea–, pero, en este caso él lo representa con el brazo levantado tomando como base una altura de 226 cm. La razón de ello es porque el hombre –señala Inés– busca siempre apropiarse de un espacio. Entonces, basándose en el modulor, la artista realiza trazados reguladores, tal como los denomina, que son líneas o grafismos que estructuran la obra y a la vez actúan como sutiles acentos de color. Estos, a su vez, establecen relaciones proporcionales entre sí mediante una progresión que puede llegar a ser casi infinita.

Estos trazados reguladores se observan a través del plexiglás, material determinante para apreciar la transparencia y la luz que particularizan el lenguaje abstracto-geométrico de Inés. En muchos casos, parecen recuadros flotantes; en otros, parecen interconectar un módulo con otro. Su organización responde, por supuesto, a una relación proporcional que puede variar según la distancia o el tamaño de uno de estos segmentos en relación con los otros. Todas las partes conforman así un todo armónico y proporcional.

En tal sentido, la simetría tiene suma importancia no sólo en la uniformidad o sistematización de los trazados reguladores sino también en la manera como determinadas obras son susceptibles a ser transformadas por la manipulación del espectador. Estas obras en particular, los Arcus, se abren o cierran por lo que se transforman, se expanden o se contraen. En cada fase, su apariencia cambia.

La transparencia, por otro lado, permite apreciar esta sensación de expansión y levedad en toda su obra. Cada pieza presenta una visión que parece multiplicarse según el lado en que se la mire. Su lectura no es unívoca justamente por su transparencia, que potencia a su vez, su condición aérea, expansiva y progresiva. Todo ello denota, asimismo, su interés por el espacio.

El tratamiento sutil de los trazados reguladores genera ecos o resonancias sutiles de color. Esta geometría –que supone racionalidad y exactitud– activa, paralelamente, nuestra percepción sensorial. Así, la obra de Inés Silva no sólo se acerca a la ciencia o a las matemáticas. También a la música y a la poesía.

Susana Benko
Investigadora de arte y curadora independiente. Miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA-Capítulo Venezuela).

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